Aracelli

La otra cultura

Ciudad de Corrientes

Ante la propuesta hegemónica, surgen propuestas que buscan brindar espacios a artistas y visitantes que no se ven representados en la oferta oficial. El caso del Centro Cultural Siete Corrientes, La Pépinière y El Patio Cultural.

Definir la palabra “cultura” no resulta sencillo por la amplitud de elementos que se encuentran inmersos dentro de esta palabra y por la complejidad del concepto con el que nos relacionamos a diario, consumimos y a la vez somos parte. La cultura podría entenderse en un gran abanico de sentidos, para los fines prácticos de esta investigación se aborda en el sentido acotado de expresiones artísticas representativas de una sociedad.

Cuando buscamos la oferta cultural de la ciudad de Corrientes en Internet nos encontramos con las representaciones que se encuentran más instaladas en el imaginario colectivo: chamamé y carnaval. Ambas expresiones sobresalen entre toda la diversidad de opciones y no es casual, son las que mayor financiamiento tienen por parte del Estado, sus fiestas son nacionales y las más grandes de la ciudad, además de la presencia que tienen en los medios de comunicación.

Al consultar al Instituto de Cultura de la provincia y la Subsecretaria de Cultura del municipio sobre la oferta cultural la respuesta se repitió: chamamé y carnaval. Sumaron además del Teatro Vera y del anfiteatro Cocomarola, algunos museos, y un par de bibliotecas. Se habla de hegemonía cuando existe una mayoría que domina o lidera el área de la que se trate, basado en los testimonios recolectados podríamos decir que estamos ante una hegemonía cultural.

Folletos con las propuestas culturales oficiales de la ciudad.

El ámbito de competencia del Instituto de Cultura es la provincia, no la ciudad aunque también existen lugares dependientes de esta oficina en Corrientes Capital (ver mapa abajo). “La cultura de Corrientes es muy preponderante lo que tiene que ver con la cultura guaranítica que como un subproducto aparece el chamamé. Como otra cuestión de la cultura nuestra es toda la cuestión religiosa muy fuerte acá en Corrientes”, afirmó Eduardo Sívori, director de las Artes Escénicas, Música y Artes Audiovisuales de dicho instituto.

   Consultado sobre los vínculos que mantiene el organismo con los espacios alternativos de la ciudad, Eduardo Sívori aseguró: “Con los distintos espacios culturales solemos tener coproducciones o acciones conjuntas conforme se van planteando puntualmente”. Por su parte, Erica Rivero del área de la Subsecretaría de Cultura del municipio expresó que en ocasiones trabajan en conjunto con el ente provincial para aunar esfuerzos. “Corrientes es una ciudad que se aferra mucho a sus costumbres y tradiciones, es una ciudad religiosa”, expresó Rivera para caracterizar la cultura local.

Desde la Subsecretaría de Cultura explicaron que las actividades alternativas que apoyan son aquellas impulsadas desde los barrios, parroquias, centros educativos o personas que ofrezcan algo que les resulte de interés. Entre las expresiones culturales destacadas para este organismo están “las fiestas religiosas como San Juan Bautista, Celebración de la Cruz de los Milagros,  La Merced y Navidad. También la festividad de San Baltazar, carnavales y fiesta del Chamamé”, según explicó Rivero.

. Naranja: espacios culturales autogestivos.
. Gris claro los dependientes del municipio.
. Gris oscuro de la provincia.

La autogestión como alternativa

El Flotante

El Centro Cultural Siete Corrientes es más conocido como “El Flotante” debido a que sus actividades se desarrollan sobre una embarcación, esto lo convierte en un espacio único en Latinoamérica, como explican sus organizadores. Nació hace 15 años y en ese momento se ubicaba frente al colegio Pio XI, aunque por las características del lugar estaban inclinados por la bajante del río, estuvieron casi cuatro años ahí y después se mudaron al muelle de Corrientes, donde se encuentran actualmente.

El Flotante surge desde la iniciativa privada de Roberto Villalba, un médico cardiólogo y promotor de la cultura local que actualmente es el director de la institución. El espacio pertenece al Estado, más específicamente a Dirección de Puertos de Corrientes, Villalba consiguió el comodato por diez años, y el año pasado lo renovó por diez años más. “Es un centro cultural integral, estamos declarados de interés cultural, de interés turístico por la provincia y somos el primer punto de cultura integral de la nación”, contó el director del centro cultural.

“Puntos de cultura” es un programa llevado a cabo desde la nación desde 2011 para apoyar a espacios artísticos que brindan un servicio a la sociedad, se inspiraron en el modelo Cultura Viva de Brasil. Hasta hoy llevan registrados casi 700 espacios en todo el país, y entre las beneficios para los espacios está el asesoramiento, la capacitación, una red entre puntos de cultura para trabajar en conjunto y subsidios. Aunque no resultan suficientes esos ingresos,El Flotante es independiente porque se sostiene por cuenta propia en base a las actividades que se realizan acá”, contó Griselda Cazorla, encargada del área de Música de El Flotante.

Roberto Villalba añadió que hace aproximadamente ocho años empezó a funcionar la Fundación Siete Corrientes que tiene como finalidad “buscar un poco de apoyo de otras instituciones, y algunos gobiernos, aunque resulta muy difícil en Argentina”. Griselda Cazorla indicó que a través de la fundación y con mucha esfuerzo se construyó el teatrin ubicado en el primer piso con capacidad para alrededor de 70 personas. Este espacio cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y desde hace muy poco con el Instituto Nacional de la Música.

Las actividades que se pueden realizar en el lugar son muy diversas, tienen espacios de formación como los talleres de yoga, de danza, de papel reciclado, de danza, por un lado el ballet Amauta conformado por bailarines de Chaco y Corrientes, y por el otro el ballet para la tercera edad Pa Corrientes. Además de miércoles a domingo en el teatrin hay música en vivo y grupos de teatro, tanto grupos independientes como de larga trayectoria con contenidos y géneros muy diversos.

Nahuel Mansilla y Gerardo Sánchez forman parte del ballet Amauta, una compañía independiente que lleva 18 años con disciplinas como las danzas folclóricas y argentinas contemporáneas, el ballet alquila la sala flotante del centro cultural para realizar sus actividades. “Es un espacio que elegimos por la estética de la compañía que trabajamos sobre los paisajes sobre la parte  de la naturaleza, así que este lugar a la vera del río nos viene muy bien”, explicó Sánchez en un descanso del ensayo de su cuadro “Totoral”.

Ramiro Noguera es músico y visitante asiduo del lugar, hace cuatro años fue a ver una obra de teatro y después empezó a asistir a diversos espectáculos multidisciplinarios. Lo que más le gusta es que ahí se reúne toda la gente interesada en el arte, además del lugar en el que se ubica junto al río con sus atardeceres. “Acá siento que se están generando cosas nuevas en todos los ámbitos de arte, como que está latiendo lo que se está generando, los centros culturales así como este hacen posible eso, esa es su trascendencia”, dijo Ramiro Noguera.

¿Cómo surgen estos espacios? Para Griselda Cazorla el factor decisivo es la falta de políticas culturales desde el Estado que impulsa a la gente que no se conforma con las propuestas existentes y pone manos a la obra en crear nuevos escenarios para las opciones que no estan incluidas o no son tenidas en cuenta en la cultura local. “Tenes una cultura oficial que es la que propone el Estado en donde el chamamé y el carnaval sin desmerecer esos rasgos identitarios de nuestra cultura pero no es lo único, entonces todo lo que queda afuera de esa ecuación crece y prolifera en espacios como este”, señaló Cazorla que también es gestora cultural.

La gestora hace hincapié en la idea de que la cultura también produce ingresos como otros emprendimientos pero lo distintivo y quizás el mayor aporte es el valor simbólico. Griselda Cazorla cree que estas producciones culturales “fortalecen el tejido social de la gente que necesita expresarse a través de un montón de expresiones o manifestaciones que son consideradas culturales y que estos lugares reciben de brazos abiertos y a partir de ahí esta es la otra cultura”. Entonces estos lugares aparecen como demandas de artistas y personas que no se ven representados por la propuesta oficial pero también como una contención a través del arte.

Para Griselda Cazorla el factor decisivo es la falta de políticas culturales desde el Estado que impulsa a la gente que no se conforma con las propuestas existentes y pone manos a la obra en crear nuevos escenarios para las opciones que no están incluidas o no son tenidas en cuenta en la cultura local. “Tenes una cultura oficial que es la que propone el Estado en donde el chamamé y el carnaval sin desmerecer esos rasgos identitarios de nuestra cultura pero no es lo único, entonces todo lo que queda afuera de esa ecuación crece y prolifera en espacios como este”, señaló Cazorla que también es gestora cultural.

Al momento de describir a “El Flotante”, Griselda Cazorla dice: “los espacios están definidos por la gente que los habita y la verdad que acá hay mucha cultura viva y mucha cultura emergente de la región y de alcance internacional así que eso es lo que lo hace único y creo que nos va a dar oxígeno para seguir existiendo”. También explica que es un lugar que tiene las puertas abiertas a distintas propuestas, todas las iniciativas son consideradas y evaluadas para apuntar a la diversidad.

Los principales desafíos que supone la autogestión para Griselda Cazorla son: por un lado contar con las herramientas para profesionalizarse y mejorar la escena artistica y el servicio brindado a la sociedad. Además de contar con contenidos que resulten atractivos para los visitantes y crear un circuito de espacios alternativos más sólido. Por otro lado también está el financiamiento, como ella expone: “cuando el espacio cumple con un montón de objetivos sociales, culturales como espacio somos susceptibles de recibir apoyos, subsidios, financiamiento”.

La Pépinière

La Pépinière surgió hace 6 años como un emprendimiento familiar, Victoria Martinez Zurbano, fundadora del espacio, comentó que su abuela les donó a sus nietos el terreno que antes funcionaba como el deposito del primer vivero de la ciudad de Corrientes. Victoria y su hermano son artistas, ella es cantante y artista plastica, su hermano músico y al haber estado del otro lado sabían que hacen falta lugares para difundir la escena local. Con este espíritu nació este espacio y se ve reflejado en su nombre en francés que tiene una variedad de significados, como Victoria explica, quiere decir “el vivero” y “la germinadora” en referencia al lugar donde crecen las ideas.

Es un espacio ecológico cultural que cuenta con una diversidad de flora y fauna, además de una robusta propuesta cultural que era acompañada de gastronomía. El lugar cuenta con varias salas donde se realizan talleres de cerámica, yoga, muestras y presentaciones de libros. Además de un escenario donde se presentaban los artistas locales en ocasiones como shows musicales de distintos géneros, además de obras de teatro y también cuentan con la posibilidad de realizar proyecciones al aire libre.

Una de las principales características de este lugar es el entorno natural donde se realizan las actividades, dentro de un vivero, rodeado de plantas, de árboles antiguos, además cuentan con una huerta y un orquideario. A las actividades culturales se les suma el atractivo de la naturaleza, también tienen una familia de ocho monos, teyú y hasta un yacaré en una laguna pequeña en el fondo. Victoria define al espacio como “un espacio cultural ecológico abierto a la sociedad correntina, no tenemos un público específico, la idea es que puedan venir, acercarse al arte local, capacitarse con artistas locales, poder vivir esa capacitación en un entorno natural respetando nuestro medio ambiente”.

Justamente esta característica resalta una visitante asidua del lugar que además realizó unos talleres en La Pépinière. “El espacio es un fiel reflejo de la naturaleza que nos rodea en la zona y de las capacidades artísticas y culturales que definen nuestra identidad”, opinó Lorena Bustos. Otra visitante, también elegía el espacio por esta particularidad de poder comprar plantas, consumir arte y recorrer el lugar mientras disfrutaba de algo para comer. “Me transmitía mucha paz poder merendar o cenar con naturaleza alrededor y algunas veces escuchando artistas en vivo”, agregó Ángeles Fernández.

La fundadora recuerda el crecimiento progresivo que tuvo “La Pepi” como le llaman al espacio, en un principio se presentaban ella y su hermano para los espectáculos en vivo. Después fueron sumándose amigos y fueron dándole un marco más sostenido en el tiempo, organizando una agenda cultural con artistas de la región y visitantes. Desde el comienzo, confiesa Victoria Martinez, costó que el correntino se acerque, tenían muchos visitantes del Chaco pero de a poco fueron más los correntinos.

Implementar el costo del derecho al espectáculo también costó al inicio en la sociedad correntina que no estaba muy acostumbrada o no entendía el mecanismo como relata la creadora de La Pépinière. Aunque después el público “entendía que tenia que pagar para escuchar o para ver teatro de calidad local, que este espacio podía acercar artistas locales y artistas visitantes al público que no estaba acostumbrado a relacionarse con el ambiente artístico”, sostuvo Victoria Martinez.

Aún así, resalta Victoria Martinez, sigue siendo difícil subsistir con un emprendimiento cultural en una sociedad que no está acostumbrada a este tipo de propuestas. Además de la burocracia en la que se pierde mucho tiempo y otras personas que ponen trabas al proyecto pese a todo ella resalta que es muy gratificante ver resultados y eso es lo que les mantiene firmes. “La autogestión en los proyectos culturales vos todo el tiempo estás gestionando para hacer un bien para la comunidad”, expresó la creadora de La Pepi.

La autogestión va de la mano de la pasión para la joven impulsora de este espacio cultural, a su vez este modo de organización presenta altibajos y tiene mucho de la persona que lo realiza que en definitiva trabaja en un proyecto en busca del bienestar común. Por otro lado también cree en la unión de los espacios culturales alternativos para enfrentar problemas y ser un frente común a la lucha cultural que desempeñan. El rol que tienen los espacios culturales para Victoria es el de enriquecer la propuesta cultural, aportar diversidad aunque lamenta que no sea valorado por el Estado. “Podríamos hacer un montón de cosas teniendo un apoyo mínimo no que nos den plata porque no está todo en darnos plata pero si en reconocernos, en realmente laburar en conjunto”, afirmó la fundadora del lugar.

A principios de año, de manera extraoficial las organizadoras de La Pépinière se enteraron que el proyecto de la autopista de la ruta 12 preveía una expropiación del terreno de cinco a ocho metros y la construcción de una alcantarilla a dos metros de altura frente a su terreno. “En el caso de que se afecte perderíamos los árboles más antiguos del terreno y también obviamente la sala y el espacio donde desarrollamos casi el 80% de las actividades que venimos desarrollando”, declaró Victoria Martinez. Ante este panorama y todavía sin respuestas oficiales, el espacio se encuentra en la incertidumbre de que va pasar con el lugar y ante la imposibilidad de realizar una agenda cultural regular para los visitantes.

Actualmente el lugar funciona de lunes a sábado con los talleres regulares de yoga, ceramica y algunos talleres cortos de uno o dos días. Sin las propuestas culturales que venian realizando se complicó mucho la subsistencia del lugar que se mantiene a partir de los talleres. “Lamentablemente no podemos funcionar más con toda la movida esa tan hermosa que veníamos gestionando porque no sabemos todavía cuál es la decisión de Vialidad y del proyecto de la autopista”, confirmó Victoria.

Es una decisión que también lamentan los visitantes del lugar, Ángeles Fernández, considera que en primer lugar se pierden puestos de trabajo, también espacios valiosos para artistas, un emprendimiento familiar se ve frustrado y también se pierde para ella su cafetería favorita. Lorena Bustos destaca el rol que tiene La Pepi y agrega”no es fácil llevar esta propuesta de espacio cultural de forma independiente y que al mismo se le están poniendo muchas trabas para poder avanzar”.

El Patio Cultural

El Patio Cultural tiene cinco años, funciona en el patio de la Biblioteca Mariño y es organizado por diez personas. Se había presentado el proyecto en otro lugar donde no se concretó y los organizadores llevaron la propuesta a la biblioteca, en ese momento el patio estaba en desuso, sin iluminación y a partir de entonces pusieron en marcha el espacio. Surgió con la finalidad de ser un espacio de encuentro de amigos, con bandas locales y una feria porque ese año habían cerrado algunos lugares donde solían ir.

Primero sólo funcionaba los domingos en la galería de la biblioteca, con el tiempo se fue sumando más gente, el proyecto fue creciendo y se sumaron talleres. Año y medio después también lanzaron los viernes de concierto, actualmente también funciona los sábados a la medianoche y algunos jueves. El equipo que gestiona este espacio se organiza de manera horizontal y está compuesto por: María Eugenia Richieri, Natalia Dagaro, María Emilia Prieto, José Acevedo, Beto Cabrera, Aymará Goyeneche, Alejandro Vallejos, David Gauto, Pablo Javier y Leo Atelier.

Un elemento característico de este lugar es la feria patiera que está dentro del ciclo. De esta manera se transforma en en una alternativa económica tanto para feriantes como para el publico. María Emilia Prieto, encargada de la feria cuenta que se abre la convocatoria todos los jueves en un grupo de Whatsatpp es por orden de inscripcion y son alrededor de 20 lugares aunque dependen de las propuestas que haya ese dia.

El costo para feriar es de $70 y te brindan una mesa y una silla. Valentina Mleziva es una emprendedora chaqueña que fue por primera vez a feriar con su marca “Mburucuya” que ofrece accesorios hechos con resina. Ella se sorprendiò con la feria por el costo accesible frente a otras ferias donde cobran $200 para participar, también por la buena onda de los otros feriantes y el ambiente en general.

Por otro lado también es un espacio que se encuentra atravesado por el contexto social, tienen una política por la cual las personas con denuncias publicas no pueden asistir al lugar. Y si cualquier persona dentro de El Patio Cultural se siente incomoda por el comportamiento de otra persona puede acercarse a los responsables del lugar. María Emilia Prieto considera que es un lugar muy protegido donde las personas se aman libremente y nadie los mira raro, donde la comunidad LGBT se siente cómoda. “Es un espacio donde todxs tenemos lugar, donde vos podes ser vos y nadie te está por mirar raro y eso es a mi lo que más me gustó cuando yo venía de visitante” cuenta María Emilia Prieto que ahora es una de las organizadoras del lugar.

Es un lugar donde predomina la libertad, Enzo Zacariaz visita todos los domingos El Patio y opina que “acá nadie te impone que vos seas de determinada manera, acá vos tenes que buscar cómo ser a tu manera, un espacio donde se plantee más libertad de acción, donde no se espera que vos cumplas con determinado rol social”.  Al respecto, Juan Pablo Pigliacampo, coincide y considera que “quizás esa sea la esencia de un lugar como este y por eso capaz el nombre sea tan certero porque literalmente es la demostración en un ambiente libre que es como estar en el patio de una casa”.

Todos los jueves por la noche, después de las 21 y cuando el resto de las personas están terminando su jornada ellos se reúnen para organizar la próxima fecha de El Patio Cultural. Salen de sus trabajos con sus uniformes, vienen con sus hijos, algunos llegan más tarde, otros a veces no pueden ir. Se van acomodando en el patio, van consultando fechas disponibles para espectáculos, para artistas, van anotando todo. Me cuentan que antes se ponían a contestar mails con las propuestas y las fechas que tenían, ahora a pesar de ser una noche de octubre no tenían más fechas hasta finales de diciembre.

Lo que les impulsa o en palabras de ellos “motoriza” es la respuesta que obtienen del público, eso les impulsa a crecer y generar espacios diversos con alternativas artísticas. A su vez también a través de las expresiones artísticas ir compartiendo conceptos y trabajar dese el arte como expresa José Acevedo. “Es un espacio que está llenando algo que falta y es genuino, es único, cada vez hay más artistas. Es un lugar también que dio lugar a nuevos artistas, la gente se sentía cómoda para expresarse”, aseguró Beto Cabrera

Es un lugar que se convirtió en la alternativa para aquellos artistas emergentes, o consolidados que no encuentran lugares para mostrarse. Este lugar cobija todas las propuestas, todos tienen lugar. Inclusive buscan no condicionar la propuesta por lo económico, los organizadores consideran el valor cultural más que si esa persona va a llenar el lugar o no. Es accesible en en dos direcciones, por un lado para el artista para que muestre su arte, y por otro lado para el publico para que pueda consumir una expresión cultural a bajo costo o inclusive gratis.

En sus comienzos el espacio no se autosustentaba, al contrario generaba perdidas hasta que pudieron encontrarle la vuelta e instalaron la cantina y a partir de ahí tuvieron un ingreso mínimo que les sirviò para ir mejorando el lugar e ir creciendo. Pero no hubo un respaldo económico, y todavía no lo hay si bien es cierto que El Patio Cultural al pertenecer a la Biblioteca Mariño se beneficia de ingresos que recibe el espacio desde el Instituto Nacional de Teatro o el CONABIP. Otro organizador agrega que los ingresos son anuales y no llegan a cubrir los gastos.

Durante la primera semana de abril mensajes alarmantes circulan por las redes sociales, son hechos que aparentemente están aislados pero que en realidad dicen mucho de la crisis por la que pasa la autogestión cultural en la capital de Corrientes. Es 5 de abril, una publicación inunda las redes “La Pépinière peligra” con una flor que grafica como se marchita este proyecto familiar que ahora está en riesgo. Al otro día, 6 de abril, no hará falta una ilustración para hablar del momento por el que pasa el Centro Cultural Siete Corrientes, más conocido como “El Flotante”, el candado que impide el acceso al barco es lo suficientemente contundente.

Dos espacios distintos que se sostienen independientemente con las actividades que realizan se encuentran con trabas, en este caso del gobierno nacional. Mientras tanto los gestores culturales se encargan de contratar especialistas por su cuenta que les brinden un análisis de la situación ante la lentitud y falta de soluciones del Estado. No sólo deben encargarse de crear sus contenidos y su agenda, también terminan brindando alternativas a los entes estatales para que les permitan continuar con su actividad. La otra cultura está en peligro y va a seguir en peligro mientras no existan políticas culturales que fortalezcan y promuevan estos espacios que enriquecen la propuesta cultural de la ciudad.

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A mediados del año pasado, con el próximo inicio de obras de la autopista sobre la ruta 12 (donde se encuentra este espacio cultural) la familia que administra La Pépinière se reunió con Ingrid Jetter de Vialidad Nacional. Ellos se habían presentado espontáneamente para conocer los detalles de la obra y cómo afectaría al desarrollo de sus actividades para planificar su agenda cultural ya que el acceso al lugar es por la ruta donde estaban previstas las obras. La respuesta fue contundente, las obras no interferirían con su actividad cultural, así que podían seguir trabajando tranquilos.

Con el inicio de la obra y la construcción de la autopista que se acercaba al lugar otra vez se presentaron a Vialidad Nacional para conocer los tiempos de la obra y si interfería en las actividades que venían desarrollando. No les pudieron precisar cuanto tiempo estarían trabajando en el lugar, pero la respuesta fue la misma, podrían seguir trabajando con normalidad. Hasta que en marzo por una advertencia de una amigo que trabaja en Vialidad que vio los planos del lugar y les dijo: “Victoria, me parece que en el proyecto están contemplando una afectación sobre el terreno, así que vengan y pregunten otra vez”, relató la fundadora del espacio.

La familia que gestionaba La Pepi fue por tercera vez a averiguar sobre el proyecto en Vialidad Nacional y no los recibieron, mandaron notas y no obtuvieron respuestas, hasta que acudieron a los medios. “No sabíamos qué hacer, si era cierto o no, fue como un baldazo de agua fría”, recuerda Victoria Martinez. Después de la repercusión de los medios y que la publicación en las redes sociales se haga viral los citaron a una reunión y les informaron que había una resolución de Vialidad Nacional que hablaba de una expropiación, una afectación sobre el terreno de unos cinco a ocho metros.

Los gestores de este espacio cultural se habían informado sobre la obra para ese tramo de la autopista. Aseguran que no se hizo un relevamiento en la zona, ni un estudio de impacto ambiental, tampoco de impacto social. “Técnicamente es un proyecto que está mal hecho, las cotas de la alcantarilla están mal planteadas, vamos a tener un talud enorme por el que vamos estar tapados, no sabemos quien va a mantener, si eso no se mantiene se inunda todo esto”, explicó Victoria Martinez.

Desde La Pépinière siguen con la incertidumbre de que va a pasar con el espacio, desde nación les afirmaron que es un proyecto aprobado y que no se preveen modificaciones a pesar que la familia presentó una propuesta alternativa técnicamente viable y más económica. “En el caso de que se afecte perderíamos los árboles más antiguos del terreno y también obviamente la sala y el espacio donde desarrollamos casi el 80% de las actividades que venimos desarrollando”, lamentó Victoria Martinez.

Esta noticia para el espacio fue un “cimbronazo” como lo describe Victoria Martinez, la familia se avocó a realizar todas las cuestiones burocráticas posibles para solucionarlo. “Somos tres personas encargadas de hacer el mantenimiento, las que veníamos cocinando, haciendo la agenda cultural, dando clase, armando todo para que este lugar funcione con todas sus actividades”. Desde principio de año se cerró el escenario y el espacio gastronómico por la incertidumbre de la continuidad y sólo funcionan con los talleres que actualmente son el único ingreso que reciben. “Tenemos un montón de ideas, montón de ganas de volver a generar mas cosas acá”, proyecta a futuro la fundadora del espacio.

El 8 de junio del año pasado una barcaza paraguaya impactó contra el muelle de Corrientes que es parte del acceso al Centro Cultural Siete Corrientes, el espacio junto al otro flotante debió ser evacuado. Ante la posibilidad de una daño de la estructura del muelle que depende de Dirección de Puertos se prohibió el acceso al lugar hasta diciembre del año pasado. Durante seis meses las actividades del centro cultural estuvieron paradas.

En diciembre de les llegó´una nota informándoles que podían acceder al lugar, dispusieron una pasarela que como expresa en la publicación no es inclusiva, porque como cataloga María, la encargada de los talleres de “El Flotante” parecía un “tobogán” por lo empinada que estaba. La preocupación del lugar pasa por las personas mayores de 65, 70 años que asisten a los talleres y al ballet de la tercera edad, por ejemplo.

Desde Dirección de Puertos pusieron unos testigos de yeso en las quebraduras de las columnas que cumplían la función de mostrar si se seguían fisurando, ellos aseguran que la estructura está inestable por la rajadura. En abril cuando “El Flotante” empezaba sus actividades normalmente con sus diversos talleres y propuestas artísticas otra vez reciben una nota que no podían acceder al lugar y se encontraron con un candado en la entrada.

Ante el reclamo de los talleristas y de los organizadores del lugar, además de las diversas manifestaciones en redes sociales, desde Dirección de Puertos les aseguraron que no volverían a poner el candado pero que no podían pasar. Ante esta negativa desde el centro cultural contrataron a dos ingenieros para que analicen las condiciones del lugar y les aseguraron que estaba en buenas condiciones y que podían pasar.

Ante esta medida, la Dirección de Puertos les dijo que si pasaban sería bajo su propia responsabilidad. Como organización se reunieron con los profes de los talleres a preguntar que querían hacer. María explica que decidieron seguir pasando “porque primero que no hay espacios y aparte el que viene acá no quiere irse de aca a otros lugares a hacer actividad por el hecho de la vista, el espacio, todo los lleva a venir acá”.

Actualmente la pasarela que permite el acceso al centro cultural y al otro flotante está al ras del piso. Las actividades del Centro Cultural Siete Corrientes se están desarrollando con normalidad. Eso sí, hay cintas de “peligro” por toda la infraestructura de acceso al espacio cultural.

Fuentes consultadas:

  • Roberto Villalba, Centro Cultural Siete Corrientes
  • Griselda Cazorla, Centro Cultural Siete Corrientes
  • María, encargada de talleres del Centro Cultural Siete Corrientes
  • Ramiro Noguera, Centro Cultural Siete Corrientes
  • Nahuel Mansilla, ballet Amauta, Centro Cultural Siete Corrientes
  • Gerardo Sanchez, ballet Amauta, Centro Cultural Siete Corrientes
  • Victoria Martinez Zurbano, La Pépinière
  • Ángeles, Fernández, visitante de La Pépinière
  • Lorena Bustos, visitante y participante de talleres de La Pépinière
  • María Eugenia Richieri, Natalia Dagaro, María Emilia Prieto, José Acevedo, Beto Cabrera, Aymará Goyeneche, organizadores de El Patio Cultural
  • Enzo Zacariaz, visitante de El Patio Cultural
  • Juan Pablo Pigliacampo, visitante de El Patio Cultural
  • Brenda Larraburu, feriante de El Patio Cultural
  • Valentina Mleziva, feriante de El Patio Cultural
  • Eduardo Sivori, Director de las Artes Escénicas, Música y Artes Audiovisuales, Instituto de Cultura de Corrientes.
  • Erica Rivero, Subsecretaría de Cultura

Créditos:

Todas las fotos y vídeos utilizados son propios, a excepción de las publicaciones de La Pépinière y El Flotante tomado desde su instagram y la útlima foto del video de El Flotante obtenida de su página de facebook.

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