Gustavo

(De) construyendo mitos sobre los seguidores de cumbia

La estigmatización que estos individuos tienen debido a las multitudinarias prácticas sociales que realizan, es una mirada que está muy inserta en el resto de la sociedad correntina. Actualmente los que deciden formar parte de este grupo están asociados a la marginalidad, y para el imaginario colectivo, son “todo lo que está mal”.

Si hablamos de los “seguidores” de grupos de cumbia, automáticamente se nos vienen a la cabeza las caravanas de motos con sus cuadras y cuadras de extensión. Los ruidos de los caños escapes reventando y las bocinas aturdiendo los oídos del resto de personas que no decidieron ser seguidores de los grupos. El fenómeno de los seguidores y las seguidoras tuvo su auge en la primera década del siglo XXl. Si bien aún se siguen realizando seguidillas, éstas ya no tienen la misma concentración de personas debido a las constantes prohibiciones de la municipalidad y la Policía de Corrientes.

La popularidad que generan tanto Eclip’c como Yiyo y los Chicos 10, logró que cientos de jóvenes se sientan identificados con su género musical, canciones, cantantes o estilos. Esas identificaciones fueron generando que al momento de realizar las seguidillas en su alrededor se genere toda una ritualidad muy marcada y característica de la ciudad. Las prácticas de seguir a los grupos por todos los barrios donde toquen, son una clara muestra del consumo cultural que genera el fenómeno de la cumbia en Corrientes. La búsqueda de seguidores para entrevistar surgió mediante la publicación de un tuit donde se solicitaba interesados para aportar sus testimonios.

Hilos en Twitter

Hablando de lo popular

Uno de los principales elementos que tienen estas bandas es la impronta de lo popular, la ritualidad de prepararse para ir a una seguidilla y todo lo que esto conlleva a la hora de realizarlas es un factor clave para los seguidores. Ir a seguirle al grupo, independientemente de cuál de los dos sea, implica todo un proceso de preparación previa. Coordinar con que amigos ir, ver que ruta es más segura para seguirle (esquivando a la policía), cargar la nafta, preparar la garganta para cantar y para tomar. La identificación que los grupos generan en sus seguidores, podría explicar el porqué de todo el movimiento que estos generan para terminar cantando los temas de sus ídolos.

Si hablamos de popular podemos hacer referencia a que este consumo originalmente pertenece a las clases bajas de una sociedad. Existe una noción de que los que eligen escuchar a los grupos de cumbia son populares, y si son populares son de barrio y si, son de barrio, son pobres. Esta postura prejuiciosa por parte de las clases más altas es utilizada como un mecanismo de diferenciación de clases. Para la doctora en Ciencias Sociales Malvina Silba afirmar que la cumbia es música de negros demuestra la exhibición del modo en que las clases dominantes racializan su discriminación de clase. Esta visión no sucede solo en Corrientes, en general en el resto del país también se señala con el dedo a los que eligen escuchar este ritmo. A esta suerte de etiqueta el sociólogo Pablo Alabarces la define como “lo que, en el contexto del racismo de clase argentino, implica estigmatizarla como música de negros, en definitiva”. En palabras simples los autores definen la mirada critica que existe desde el resto de los ciudadanos sobre estas personas.

La popularidad que tienen estos grupos es un punto muy relevante en esta ciudad. A ciencia exacta no se puede afirmar cuantos seguidores hay en Corrientes, pero es indudable que un gran sector encontró una identificación y afinidad con estos grupos y lo tomó como una pasión.

Preguntas para entrevistas

En la búsqueda de desmitificar la noción que recae sobre ellos, se buscó que sean los protagonistas de esta historia. En el momento de hacer las entrevistas para la posterior producción de un podcast, a los seguidores y las seguidoras se les realizó las preguntas de este formulario.

Los Jóvenes y la noche

La relación que los seguidores tienen con la noche está muy marcada. Las actuaciones en vivo de los grupos por lo general son de noche, las caravanas que abarcan cuadras y cuadras de motos son de noche, salir a seguirle se relaciona al fin de semana, y el fin de semana es la noche. La seguidilla eligió la noche como punto de referencia para ser la protagonista de todo el ritual que se genera en torno a este fenómeno multitudinario. Si bien los seguidores no distinguen limites de edad para seguir sumando adeptos, existe una franja etaria muy marcada que oscila desde los 14 a los 23 años. Este sector concentra un porcentaje mayor dentro del total de seguidores.

Los jóvenes que se sienten identificados con los grupos, consumen la música y todo el movimiento que esta trae consigo. Debido a la fuerte impronta que Eclip’c y Yiyo aportan a la cultura local, el consumo de estas practicas culturales tiene un papel muy relevante en la vida de los jóvenes. La notoriedad que logran por ser “seguidores de” los identifica separandolos de los otros seguidores. Sobre estas cuestiones la investigadora en Ciencias Sociales Rossana Reguillo destaca “es pues, de manera privilegiada, en el ámbito de las expresiones culturales donde los jóvenes se vuelven visibles como actores sociales”. En su libro “Estrategias del desencanto. Emergencia de culturas juveniles” ella explica la visibilidad que los jóvenes expresan en estos ámbitos. Además caracteriza distintos modos de interacción y agregación juvenil que existen para estudiarlos. Uno de ellos es El colectivo: Para Reguillo este modo “refiere a la reunión de varios jóvenes que exige cierta organicidad y cuyo sentido prioritariamente está dado por un proyecto o actividad compartida; sus miembros pueden o no compartir una adscripción identitaria”. En el caso de los seguidores de cumbia en Corrientes, la identificación entre pares es muy frecuente.

Elegir ser seguidor es un estilo de vida que ocupa tiempo y gastos para seguir el ritmo de la caravana de motos. La búsqueda de adrenalina y diversión son dos de los motivos centrales que los seguidores van a buscar dentro de las seguidillas. Según el sociólogo argentino Mario Margulis “los cambios en la cultura urbana se expresan, de modo ostensible, en los cambios en las formas de diversión, en el uso del tiempo libre”. Siguiendo con la postura del autor, los seguidores son los dueños de elegir como usar el tiempo de recreación que disponen y el modo (seguidillas) en que lo hacen.

Entre miradas, escapes y bocinas

Uno de los códigos de los seguidores se basa en transitar en la periferia y mantenerse alejado (en la medida de lo posible) de la zona céntrica. Esta suerte de mecanismo de autodefensa de los seguidores es definido por el arquitecto Ezequiel Ledesma como un modo de pasar desapercibidos para seguir realizando sus salidas, ya que si se mostraran en el centro de la ciudad quedarían expuestos a la fuerza de seguridad, la prensa y mediante esta al resto de los correntinos.

Además, el fenómeno de las seguidillas ocupa muchos espacios físicos ya que las caravanas están en constante desplazamiento a lo largo de la ciudad. Debido a los medios de transporte que se utilizan en las seguidillas la presencia de los seguidores no pasa desapercibida para el resto de los correntinos. Los seguidores son vistos como “los del fondo”, “los del bajo”, “los villeros” por pertenecer y moverse en los barrios. Moverse es sinónimo de no quedarse quieto, y estar en constante movimiento es algo que destaca a los seguidores, para Ledesma “la particularidad de las seguidilla es definirse como un espacio que se encuentra en un estado de tránsito inminente que presenta constantes cambios de ubicación en el mapa de la ciudad”. Para ellos estas practicas son tradicionales y forman parte de su identidad, una identidad que los caracteriza y diferencia entre Eclipceros o Yiyeros. Pertenecer a estos grupos es algo que no está bien visto por el resto de la sociedad correntina.

Es común escuchar decir que “sobre gustos no hay nada escrito”, pero la mayoría de las veces las personas decidimos hacer oídos sordos a esa frase. Los prejuicios que se tiene para con los seguidores es algo que está instalado en el resto de los correntinos. Las personas que no son seguidoras se reflejan en estas diciendo que son todo lo que ellos no quieren ser, como si un gusto musical fuera requisito excluyente para ser mejor o peor persona. El día que las personas empecemos a tener más empatía con el otro y repensemos en que señalar con el dedo no te hace superior a nadie, tal vez ese día, el correntino promedio deje de ser tan concervador.

El resultado de la investigación se puede resumir en la producción del podcast “Yo, Seguidor” que se centra en buscar una mirada alternativa a que la que actualmente se tiene sobre los seguidores de cumbia, tanto de Eclip’c como de Yiyo y Los Chicos 10.

Podcast en Spotify

El resultado de las entrevistas realizadas para el podcast #Yo,Seguidor. se puede resumir en el contenido de la siguiente infografía. Esta destaca la cantidad de entrevistados, géneros, edades, barrios, conceptos y medios de transporte para realizar las famosas seguidillas.

Infografía en Infogram

La presencia que estos grupos tienen en las redes es algo que no se puede pasar por alto. Sus seguidores escuchan, leen o escriben sobre las bandas en Youtube, Spotify, Instagram, Facebook o Twitter. Si uno busca en la red social del pajarito, puede encontrarse con una gran variedad de menciones tanto de Eclip’c como de Yiyo, destacando a los grupos en acciones de la vida cotidiana. Este vídeo ejemplifica la relevancia que los seguidores le dan a los grupos en sus redes.

Vídeo en YouTube
Publicación de Instagram

Bibliografía utilizada:

Alabarces, P & Silba M (2014) “Las manos de todos los negros, arriba”: Género, etnia y clase en la cumbia argentina. Cultura representaciones soc vol.8 no.16 México.  Disponible: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-81102014000100003&script=sci_arttext&tlng=en

Ledesma, E (2017) “Las prácticas de los seguidores de cumbia en la ciudad de Corrientes”. ADNea Revista de Arquitectura y Diseño del Nordeste argentino. Vol 6 – N. °6. Disponible: https://revistas.unne.edu.ar/index.php/adn/article/view/3476

Margulis, M & otros (2005) La cultura de la noche: la vida nocturna de los jóvenes en Buenos Aires. www.cholonautas.edu.pe / Biblioteca Virtual de Ciencias Sociales.

Reguillo, R (2000) Estrategias del desencanto. Emergencia de culturas juveniles. Buenos Aires: Editorial Norma.

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